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El negocio sucio de la ayuda estadounidense a Cuba


La Habana, 8 feb.- Cuando se presta ayuda, sea personal, estatal o internacional, se supone que exista una motivación altruista y solidaria, no un cálculo político y provocador. Esa lección no la conoce o la contradice a plena conciencia el gobierno de los Estados Unidos con su actuación en Cuba.

Anunció desde octubre, con bombo y platillo, una ayuda que cotiza en 3 millones de dólares y que, a la altura de febrero, no se ha materializado enteramente y consiste en paquetes de comida y otros de aseo para un grupo limitado de personas. Abusando del monopolio de los medios de comunicación, el gobierno estadounidense y su embajada se trazan la meta engañosa de intentar contrastar ese gesto supuestamente rescatador con el esfuerzo descomunal del gobierno cubano, el inmenso aporte solidario de la población cubana y la importante ayuda internacional que ha estado llegado desde los primeros días después del huracán que asoló la región oriental del país.

No se toman el trabajo de contrastarlo con los 5 mil millones de dólares que cuesta a Cuba anualmente el bloqueo económico.

Los números son muchas veces tramposos. En 2022, el gobierno de Estados Unidos ofreció una ayuda cotizada en 500 mil dólares con motivo del incendio de los depósitos de combustible en Matanzas. La ayuda llegó en febrero de 2023 y consistió en 100 trajes especializados de bomberos. Siempre se agradece toda ayuda y en aquel momento se reconoció justamente. Pero cualquier cubano con chispa matemática podrá calcular que lo brindado equivale a trajes que costarían supuestamente 5 mil dólares cada uno y los expertos conocen que estos se obtienen en otros mercados a precios de cientos de dólares. Es solo un dato.

Los tres millones anunciados por el gobierno de Estados Unidos en octubre se aceptaron según reconoció el gobierno cubano, entre otros motivos, porque se sabe que ese dinero procede de las contribuciones de impuestos del pueblo estadounidense, con el cual Cuba no tiene discrepancia alguna. No procede del bolsillo particular de ninguno de los agresores anticubanos que martiriza a nuestro país. Está por ver en cuánto se cotizan ahora esas bolsas de comida, paquetes de aseos y otros bienes, que naturalmente son beneficiosos para las personas que las reciben, y todo indica que también son beneficiosos para quienes están haciendo negocio con registros contables tan sobrepreciados.

La ayuda extranjera que llega a Cuba se recibe, organiza y distribuye a los destinatarios conforme normas y prácticas nacionales bien establecidas, larga experiencia y probada eficacia, además de amplio reconocimiento internacional. Se trabaja y coordina con entidades de trayectoria reconocida en el país, como organizaciones religiosas. Toda referencia del gobierno de los Estados Unidos, de su embajada o de sus papagayos vestidos de periodistas sobre la marginalización de las autoridades cubanas es pura fantasía para incrédulos. (Texto y Foto: Cubadebate)


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